jueves, 28 de octubre de 2010

martes, 19 de octubre de 2010

historicos paz mari

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sábado, 16 de octubre de 2010

viernes, 15 de octubre de 2010

Rafael Barsky por Magdalena Lutteral


Lo reconozco caminando por la vereda media cuadra adelante mío, llegando puntual a la hora pactada al taller. De golpe frena, se da vuelta y así me espera para entrar…. ¿Me percibió? ¿Cómo se dio cuenta que estaba allí?
Esa sensibilidad se ve en su obra… intuitivamente se deja llevar y fluir. Dice estar tranquilo y que no quiere forzar nada. ¿Será por esto que le cuesta dar por finalizada una obra? “Capaz la sigo…”, me dice.
Sus dibujos nacen del azar. Mientras viaja en colectivo sujeta suavemente una microfibra y la apoya sobre una hoja en blanco. ¿El resto? librado al tránsito, los semáforos y los baches de las calles de la ciudad, que lentamente van componiendo un sinfín de líneas entretejidas. Va intencionando y anticipando los movimientos para poner el recurso a su disposición. Las interpretaciones son miles y le interesa que puedan ser vistas rotando el papel en sus diferentes sentidos.
Lo mismo le sucede con las pinturas.
Me las muestra sobre el piso: “quedarían mejor arriba de una mesita baja o una tarima”, pero no menciona ni clavos ni cinta ni caballetes. Son para ser vistas desde arriba… e incitan a ser recorridas como si fueran esculturas.
Turquesa, amarillo… poco y escondido, pero se encuentran… y también otros, que asoman entre los diferentes grises. Pero hay que encontrarlos y eso depende de uno. No le interesa seguir sumando a la figuración y me explica “ya hay suficiente registro de las cosas”.
Son como un juego. Él dice reconocer paisajes y personajes de Moby Dick, libro que ha estado leyendo, pero afirma que no le interesa que todos veamos eso. Ese es Su juego personal, y así, que cada uno juegue el suyo. Entonces sin más, tiremos el dado para ver quién empieza.

viernes, 8 de octubre de 2010

Juliana Ceci por Gabriela Gutierrez




Un alumno de Juliana le pregunta por el Bosque de los Troncos Blancos.
Juliana queda estática y pensativa. Recuerda y sabe.

Ahí donde el Bosque Blanco se despeja y entra luz, una mesa, un mantel y una fiesta de objetos con disfraces todos iguales. Las tazas con sus máscaras se ríen y se hacen las serias, disimulan. La pava pone un poco de orden y descontrola. No se les ve la boca pero se escuchan las voces; hay charcos en los platitos, derraman té. Es carnaval en la mesa.
—Sssshhhhhhh— suena la pava, advierte.
Quedan todas quietas.
Unas chicas llegan al claro y se sirven la infusión, sonríen y toman de a poco. Una taza le guiña el ojo a otra, la otra no quiere tentarse y no la mira más.
Una de las jóvenes deja la taza vacía sobre la mesa, hace una mueca pícara y desaparece corriendo entre los árboles. Su compañera se queda un rato mirando el cielo y canturrea: yo no soy ninguna gallina, yo soy la mujer caracol, da unos pasitos de baile y se interna en el bosque tropezando con alguna que otra raíz. Corre, cae, se levanta, encuentra una laguna de agua cristalina muy cristalina y desnuda moja los pies. Espera.
Llega el Oso y su ataque es inminente. Se hace la sorprendida y entrega su cuerpo rendida al visitante. Está cayendo la noche y ya no se ve tanto. No es fácil reconocer la escena pero se escuchan risas y gruñidos.
—Ayy caracolita, decí que no sos osa... la cantidad de hijos que te haría..

Caen dormidos después de algunos gruñidos más.
Las horas que quedaban por pasar pasan y la oscuridad es casi total. Tirada en el pasto, la presa del oso abre un ojo y bosteza. Llega a ver un pajarito azul y amarillo parado en una rama; el pajarito se multiplica por cuatro, por diez, por veinte; rota y va formando una trama perfecta. Echada y confundida cree tener un vestido estampado con este motivo.
—¡Qué linda que estoy! — balbucea extasiada y vuelve al sueño.

—Profe... eh, profe....
Juliana vuelve en sí y lo mira
—Profe, su pelo es de agua. De agua que cae y de agua que sube.

"Sol ultimo y lejano. Maravilla poniente"De Juan l. Ortiz, "Antologia poética":

Mientras que en el renacimiento, existía la necesidad de crear utopías, los de nuestra época debemos crear fábulas

Francis Alys.

…Por lo mismo, me gusta ser perfectamente clara cuando hablo. Me gusta ser una casa de vidrio. Mi obra no tiene máscaras y por eso, como artista, lo único que puedo compartir con los demás, es esta transparencia.
Louise Bourgeois


Julieta Ortiz hasta el 31/1 en Le Bar

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el sotano de malena

yo soy de barro y loca.

soy barroca.

adelia prado


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Las manifestaciones del cuerpo son una epifanía móvil de lo sagrado.
Marosa de Giorgio
Y ahora la profundidad del cielo me consterna; me exaspera su limpidez.
Baudelaire

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