jueves, 6 de octubre de 2011

fausto amadeo por sofia medici


Alquimia


- Papá ponele más rosa.

Le dijo Nina, su hija
- Parece una poronga de elefante

Comentó Julio, su papá

Todo había empezado unos meses antes en Cariló. Su amigo Roli le había conseguido un rollo grande de tela y Fausto se quedaba todas las noches fumando y pintando hasta las 5 de la mañana.

Ahora me muestra la página web de su estudio de arquitectura, sus diseños de muebles, sus calados, su colectivo artístico, su autopista utópica, pero me dice: “Esto es lo que quiero mostrar”. Y pone las pinturas de Cariló en orden casi secuencial.

Primero pintó Nro. 1, sin dibujar, pero le quedó chico.
Nro. 2 lo agobió porque le faltaba aire y síntesis.
En Nro. 3 usó por primera vez un patern hecho con un molde real (un paquete de Marloboro 10).
En Nro. 4 probó con una esponja hasta que el mismo patern se convirtió en su propio negativo, también probó verter y chorrear.
En Nro. 5 dejó que aparezca el espacio y con el espacio, el vértigo.
Nro. 6 se hizo objeto, se duplicó, se hizo mancha densa como el petróleo.
Las seis obras componen un recorrido temporal y experimental, como tubos de ensayo puestos en orden cronológico por un científico que busca la fórmula perfecta.

La palabra alquimia procede del árabe al-kīmiyaˀ (الكيمياء) que significa ‘verter juntos’. Así, vertiendo, se fabricaban los lingotes de oro. Fausto vierte y chorrea, genera patrones que podrían contener una fórmula química, crea espacios y transforma a la pintura en un objeto contenedor. No sé si lo que busca es oro, pero con cada ingrediente nuevo hay un hallazgo.

No puedo dejar de preguntarle cuántos años tiene Nina. “Cuatro”, me dice, “y fue concebida mitad conciente, mitad inconcientemente”. Ahora Fausto espera a su segundo hijo, un varón, y también quiere ponerle un nombre de cuatro letras: Tito? Nico? Vito? Toni? El que más le gusta por ahora es Ciro. ¿Será un nuevo crítico para su obra? Seguramente, e incluso si tiene suerte, venga con la fórmula perfecta bajo el brazo.

Pienso: Ojalá que no, así Fausto sigue pintando.


Sofia Medici
Octubre 2011

lunes, 3 de octubre de 2011

el margen- por diana aisenberg

Margen


“No hagan los bordes, miren lo que hay adentro”.
Cuando miras a través de la lupa no ves el borde de nada, te obliga a ir hacia lo que hay adentro. Una piedra, o un cairel. Empezar: manchita, línea, raya, marca, cambio de color, otra línea, en otra dirección. Hasta que llegas al borde.
Empezar de adentro para afuera, nunca hacer los bordes antes de tener contacto con la materia.
Pintar no es rellenar empanadas, se puede llegar a un límite, sin marcarlo antes de empezar. Este es el objetivo, dejar que la materia genere sus propios límites y revisar esta condición. No en todo momento existe necesitad de margen, aunque siempre esté ahí. El borde estaba ahí, antes de que te ocupes de él. No siempre necesitas el límite de la cosa para hablar de esa cosa. La mancha en sí tiene un límite lo marques o no.
El trabajo logra entablar un diálogo con la pintura sin encerrarla como concepto. Estoy hablando de la pintura en su recipiente, la formula química, el pote, el tubo, el mortero. Al ponerla en acción en función de lo que llamamos obra, produce su viaje de significación. El objeto deviene discurso. No nos encerramos en un discurso que limita el hacer sino dejamos que esa materia-concepto crezca hasta engendrar su collar de palabras particular. Una sola idea atacada por todos los flancos.
Por lo tanto, si tenés el lujo de ver la materia pintura expandiéndose en una mancha, el contraste, el espacio entre lo uno y otro, las rayas, las marcas, las señales que hay en cualquier superficie, alcanzas el claroscuro, la transparencia, el escorzo. Podes construir volúmenes de muchas dimensiones, hacés lo que querés, porque esa información ya estaba ahí.
Suponemos que en la pupila tenemos una goma de borrar. Recorremos los márgenes de la cosa con la pupila borratodo. Miramos. Un mundo aparece frente a los ojos del que mira. El que no mira no ve nada. Ahí estaban las huellas de todas las manos, el paso de todos los tiempos, una historia singular. Los cascados y descascarados. La mordida, la pintada y el golpe.
El margen es un continente en sí mismo, pero claro, es el margen de tal o cual instancia.
Sólo se lo libera para comérselo.

"Sol ultimo y lejano. Maravilla poniente"De Juan l. Ortiz, "Antologia poética":

Mientras que en el renacimiento, existía la necesidad de crear utopías, los de nuestra época debemos crear fábulas

Francis Alys.

…Por lo mismo, me gusta ser perfectamente clara cuando hablo. Me gusta ser una casa de vidrio. Mi obra no tiene máscaras y por eso, como artista, lo único que puedo compartir con los demás, es esta transparencia.
Louise Bourgeois


Julieta Ortiz hasta el 31/1 en Le Bar

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el sotano de malena

yo soy de barro y loca.

soy barroca.

adelia prado


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Las manifestaciones del cuerpo son una epifanía móvil de lo sagrado.
Marosa de Giorgio
Y ahora la profundidad del cielo me consterna; me exaspera su limpidez.
Baudelaire

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