sábado, 23 de marzo de 2013

cita y referencia- diana aisenberg


Arquitectura del cielo.
Swedenborg Emmanuel
Texto escrito para la revista Plebeya.

347- La inteligencia celeste tiene su origen en el amor que emana de la verdad y no se relaciona con gloria alguna del mundo o del cielo, sino con la verdad en si misma. Provoca un íntimo regocijo.

348- en el cielo se denomina sabios a aquellos que residen en la bondad; y permanecen en la bondad aquellos que aplican inmediatamente la divina verdad a la vida. En efecto la divina verdad se convierte en un bien cuando se aplica a la vida. Son llamados sabios puesto que la sabiduría pertenece a la vida.

La inteligencia tiene su origen en el amor.

Citar a Swedenborg, es hablar de necesitar con quien hablar. Los interlocutores sobre ciertos temas específicos las más de las veces están en los libros y no en el entorno mundano. No tenemos interlocución para todo pensamiento. Las ideas más alegres o las más descabelladas, quizá las más ricas o las más arriesgadas son generalmente difíciles de compartir. El paraíso es tener con quien pensar. Lo inalcanzable pareciera ser la conversación.
Hace tiempo me encuentro registrando los grados de entrega que se manifiestan en los discursos personales, las ponencias públicas, los congresos. Me refiero a entrega como apuesta por una idea, apuesta, confesión, defensa. Una idea propia, no tomar partida en una discusión ya instalada. Decir para construir o para descubrir algo, invitar a alguien a recorrer una posibilidad del pensamiento. Me refiero a que la generosidad de compartir pareciera una audacia.

Se dice bueno y tonto, tonto pero bueno. El generoso aparece como poco inteligente.
Hace rato que percibo la generosidad como valor inteligente, como calidad de la inteligencia; lo mezquino como señal y evidencia de estupidez. Por eso transcribí esta cita. Porque adoré encontrar a la sabiduría como aplicación de la bondad a la vida.

Hace rato que encuentro en este libro, ecos de mis pensamientos intuiciones o atisbos mas sutiles, a tal punto que Arquitectura del cielo organizó y tituló mi última muestra de pinturas. Fue mi maestro y amigo y el lugar donde encontré las respuestas a más de un momento de angustia durante la construcción de la obra. Aquí sumo el texto que acompañó la exposición.

Apuntes y aproximaciones.

Arquitectura del cielo es el nombre de uno se los libros de Emanuel Swedenborg(1688-1772). Una apuesta por la belleza.

El cielo más alto es el de los cristales (tercer cielo). Cristal duro, cristal bomba, cielo cairel, cristal cielo. Abundancia. Las águilas protegen los cristales que se encuentran en el tercer cielo, son guardianas de tesoros.

El cairel es una palabra antigua, muchos jóvenes desconocen su significado.
Es lo más cotidiano incluso vulgar que está a mi alcance que me remite a una estructura de aristas y reflejos simultáneos donde la totalidad se ve fragmentada de por si,
y cambia permanentemente con el movimiento del ojo y de la luz.
Hay luz, hay brillo y graduaciones de efectos  que produce la luz cuando no hace sombra.

En el Segundo cielo están las flores, las niñas (tambien los niños). La Mariposas, el pez Koi. Los perros, los gatos.
Los animales protegen a las niñas cuando tienen miedo.

El primer cielo está sobre los camalotes. Plataforma de despegue, ahí viajan los niños. Las niñas del primer cielo se trasladan en camalote, entre cielos, viajan en águilas.
Se supone que el camalote es la única planta  que podría transportar a un humano y hasta un carpincho, dicen- y la que transportó al tigre bebé  que le da el nombre a nuestro Delta.

El brillo crece y desaparece, así son estas pinturas, algunas muy brillantes y otras no lo son. La línea se hace mancha y la mancha, línea. La presencia toma brillo.
Los niños apenas se dibujan y desdibujan como la línea de humo en el cielo.

En el intento frustrado de habitar el cielo desde la tierra, busco casi sin éxito evitar la fuerza de gravedad.

No hay perspectiva.
No hay punto de fuga.
No hay claroscuro,
pero sí, hay espacio.

No hay tierra.
Hay agua y aire.
Aunque nuestro río tenga el color de la tierra.

Un espacio de luz, fuera de la sombra.
El relato a través de las imágenes.

Diana Aisenberg

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"Sol ultimo y lejano. Maravilla poniente"De Juan l. Ortiz, "Antologia poética":

Mientras que en el renacimiento, existía la necesidad de crear utopías, los de nuestra época debemos crear fábulas

Francis Alys.

…Por lo mismo, me gusta ser perfectamente clara cuando hablo. Me gusta ser una casa de vidrio. Mi obra no tiene máscaras y por eso, como artista, lo único que puedo compartir con los demás, es esta transparencia.
Louise Bourgeois


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