jueves, 5 de septiembre de 2013

Clara Campagnola por Valentín Demarco


Floreada y Linyera
Clara Campagnola

Orden y caos se vinculan como si fueran amigos dispuestos a luchar dentro de un drama, en cierto modo, sagrado. Como si los opuestos se dieran cita todas las noches para dar una función, la del equilibrio cósmico.
Rodolfo Kusch, “América Profunda”

Clara creía en un principio que la belleza de sus objetos era agresiva. Ni buena, ni verdadera, la belleza de la obra de Clara Campagnola es otra. Está hecha de recorridos y conversaciones. Entre ella y los demás; por la ciudad, por la casa, por el cuerpo. Todos en composé de flores.
A Clara no la motiva la excursión clasista por los márgenes, de hecho nunca hay señalamientos morales en lo que hace. Es que el problema no está en que haya opuestos, sino en que haya que elegir uno y negar el otro. Afortunadamente, su obra se compone de encuentros, de encontrar y encontrarse. Tal vez había algo de esa voluntad de convivencia cuando de chica, su mamá le otorgó un espacio para que creara una escenografía en un evento de una casa de remates al lado del Patio Bullrich, donde ella había decorado una mesa navideña. Entre todas esas mesas perfectas y artificiales que nunca iban a usarse, Clara presentó una cocina, sin dudas tan artificial como las mesas, pero aún así, introducía en esa ficción una sutil dosis de vulgar realidad.
Nada puede permanecer inmutable, todo es transacción y transformación. El colchón sarnoso es vestido de novia y luego, cortina. Los envases de productos de belleza son rescatados de la basura, pero ya no son los mismos, la ciudad los volvió ídolos primitivos de una belleza pesada y extraña.
Clara nos presenta la escenografía para una tragedia sobre una Laura Ashley decadente o alguna vieja gorda venida a menos, que se pinta los labios en el cordón de la vereda mientras descubre colores en la basura. El lujo podía ser precario, y la precariedad soberbia. Un interiorismo callejero.
La calle inspira, la moda aburre, pero en la pasarela ordenada y pulcra se contempla mejor lo que en la ciudad se pierde en el caos.
Sin embargo, Clara espera poder devolverle algo a la calle. No quiere que la conversación que comenzó al arrancar el primer afiche se termine. Sin dudas, el diálogo no va a acabar, la ciudad ha encontrado su interlocutora.
Valentín Demarco, Agosto de 2013


No hay comentarios.:


"Sol ultimo y lejano. Maravilla poniente"De Juan l. Ortiz, "Antologia poética":

Mientras que en el renacimiento, existía la necesidad de crear utopías, los de nuestra época debemos crear fábulas

Francis Alys.

…Por lo mismo, me gusta ser perfectamente clara cuando hablo. Me gusta ser una casa de vidrio. Mi obra no tiene máscaras y por eso, como artista, lo único que puedo compartir con los demás, es esta transparencia.
Louise Bourgeois


Julieta Ortiz hasta el 31/1 en Le Bar

fede lanzi en crimson

forrito producciones

forrito producciones
el sotano de malena

yo soy de barro y loca.

soy barroca.

adelia prado


lula mari en crimson. ago I sep

Las manifestaciones del cuerpo son una epifanía móvil de lo sagrado.
Marosa de Giorgio
Y ahora la profundidad del cielo me consterna; me exaspera su limpidez.
Baudelaire

belleza y felicidad en brasil

forrito privado producciones

forrito privado producciones
en crimson, galeria de arte-
Se produjo un error en este gadget.