viernes, 9 de noviembre de 2007

Ana Bufagni por Leonel Pinola




Interiores



Entonces sus ojos se pierden en la imagen nublada de Louise Dombrowski, una chica que con tan sólo una linterna revoloteando en su mano, baila como la llama embrujada de una vela en una habitación oscura.
Ese recuerdo que años después sigue hipnotizándolos es el fantasma del amor.
El último verano.
María Gainza.




l. Dentro

Pronóstico para hoy en la ciudad de La Plata: cielo cubierto probables tormentas aisladas, temperatura en descenso con una máxima estimada para la tarde de nueve grados que propician quedarse en casa.


ll. Ceremonias de interior

Quinto B, espacio íntimo.
Desde la ventana Ana planea con la vista los cielos derramados sobre el bastidor.

Ana pinta el vestido de Kidman hasta correr la fotofobia de Grace e iluminarla desde dentro. Inquieta verla tan lánguida, tan victoriana cruzando el pasillo del departamento.

Por las tardes Ana riega la espada de San Jorge o sansevera para que crezca al borde del codo de alguien parecido a Tony Leung con ganas de amar.
Él espera con su camisita Hockney y con los dedos anudados bajo el mantel con flores chinas, rojas.

Cuando el sol entibia todavía un poco, en cuatro acuarelas de Santa Ritas y abrazos, Ana nos regala todos los besos que Edward Hopper nos esconde.

A veces pareciera que el ventanal da al frente de playa, lejos de la marejada la pintura de Ana se acerca al instante en que la ola se aploma y la espuma modifica la costa.

Panorámicas de las soledades que crecen al borde de la autopista, rosadas, verdes la obra de Ana nos da el privilegio de viajar en la butaca lateral junto a la ventana.
Algunos cielos límpidos, estáticos. Otros con nubosidad variable.
La pequeña arquitectura de un árbol parece fracturarse con el viento y soltar algunas hojas. Paisajes de compañía para plegar la carta que quisimos que fuera de amor.



lll. Con ánimo de amar


En las manchas que van constituyendo cada retrato parecen permanecer aún las pequeñas fisuras en el ánimo de Laura Brown en Las Horas, un instante antes de arrojar al cesto de basura la torta de cumpleaños de chocolate y merengue cerúleo en falsa escuadra que empieza a ceder.

¿Las mujeres retratadas corresponderán con las piernas que esperan de Adriana Minoliti? ¿rostros y piernas serán segmentos de un mismo cuerpo? ¿esperarán lo mismo? ¿Cuál será el amor correspondido que se tarda en llegar? ¿Cuántos árboles se sucederán en la ventana del ómnibus?¿Cuántas ruecas por delante?
Mientras tanto, Ana pinta.

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"Sol ultimo y lejano. Maravilla poniente"De Juan l. Ortiz, "Antologia poética":

Mientras que en el renacimiento, existía la necesidad de crear utopías, los de nuestra época debemos crear fábulas

Francis Alys.

…Por lo mismo, me gusta ser perfectamente clara cuando hablo. Me gusta ser una casa de vidrio. Mi obra no tiene máscaras y por eso, como artista, lo único que puedo compartir con los demás, es esta transparencia.
Louise Bourgeois


Julieta Ortiz hasta el 31/1 en Le Bar

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el sotano de malena

yo soy de barro y loca.

soy barroca.

adelia prado


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Las manifestaciones del cuerpo son una epifanía móvil de lo sagrado.
Marosa de Giorgio
Y ahora la profundidad del cielo me consterna; me exaspera su limpidez.
Baudelaire

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